Hunting-go El primer Marketplace de la Caza

Hunting –Go como primer market place del sector de la caza se hace eco en esta entrada de nuestro blog de Las Reservas Nacionales de Caza y su problemática a la hora de poder acceder a ellas para practicar nuestro deporte dentro de una función de equilibrio natural y mantenimiento e la biodiversidad..

Estas fueron creadas en España en el año 1966 a partir de una ley con la vocación de promover, preservar y proteger  la población de diferentes especies, debido a sus valores y  relacionadas con el aprovechamiento cinegético de la fauna autóctona.

La mayor parte de ellas están ubicadas en zonas de montaña de enorme calidad ecológica y paisajística y con fauna muy característica y del máximo interés, como podemos poner por ejemplo la cabra salvaje, el rebeco, el ciervo y el corzo.

Para cazar en una reserva nacional de caza hace falta un permiso nominal y también intransferible aunque de difícil o, a veces imposible, obtención. En la actualidad, España tiene declaradas múltiples reservas, como  vamos a ver más adelante  con una superficie total que sobrepasa los tres millones y medio de hectáreas y afecta a más de seiscientos espacios, alcanzando el  7%  de la superficie total del país.

Su declaración ha actuado como concienciación de la población de la necesidad de resguardar y conservar  la naturaleza, y ha logrado compaginar la conservación de grandes valores naturales con un aprovechamiento racional de los recursos, y un desarrollo social y económico de las zonas donde se hallan.

Desde Hunting-go entendemos que la fauna de nuestras zonas rurales y naturales protegidas es uno de los recursos naturales que tenemos la obligación de proteger, que  mediante una conveniente administración  y aprovechamiento cinegético puede comportar importantes beneficios para la zona.

 Si bien lleva un buen tiempo debatiéndose y últimamente se ha podido acudir a  diferentes acontecimientos  en torno a esta temática, nada se ha avanzado sobre la caza en los espacios naturales protegidos.  Primeramente, para poner al mundo entero en antecedentes, ya antes de estudiar este tema y poder opinar con determinada  propiedad, hay que decir que existen multitud de tipos de espacios naturales protegidos con diferentes  restricciones de usos, entre los que hallamos  los Parques Nacionales.

La definición de Espacios Naturales Protegidos es la siguiente: se contemplan como aquellas zonas del territorio nacional, incluyendo las aguas continentales, y los espacios marítimos sujetos a la jurisdicción nacional, incluidas la zona económica exclusiva y la plataforma continental, que contengan elementos y sistemas naturales de  singular interés  o bien valores naturales sobresalientes. Estos van a poder  ser declarados protegidos  conforme con lo regulado en la Ley 4/89 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.

A la inversa de lo que alguno puede  concluir, las competencias en este sentido, están transferidas por completo a las comunidades autónomas,  aunque curiosamente  se trate de los Parques Nacionales produciéndose conflictos entre comunidades en algunos de ellos. Esto no es algo nuevo, pero todo viene desde la Constitución, donde se cedieron a las comunidades autónomas las competencias en Medio Ambiente  y, como tal, en caza y montería.

Tratando en particular sobre la fauna, decir que la ordenación {cinegética, es decir cazas o monterías, exactamente de la misma forma que la forestal, no es otra cosa que el manejo de estructuras biológicas bajo unos criterios técnicos. En este sentido y centrándonos en las especies objeto de caza, al estudiar los movimientos  de densidad poblacional de cualquier especie vamos a ver que describe una curva  llamada  sigmoide, que refleja gráfica y sencillamente  el comportamiento de una población en función de su densidad y del tiempo.

En ausencia de depredadores naturales, donde el hombre forma parte de esa cadena desde el origen de los tiempos,  las poblaciones que no se cazan alcanzarán la parte superior de la gráfica, lo que implica unas densidades excesivas con todos los problemas que ello conlleva para otras especies y para la flora de la que se alimentan. En estos casos, normalmente por la aparición de  enfermedades contagiosas que atacan a un número elevado de ejemplares al  mismo tiempo y lugar ,  se  extiende con velocidad debido a la superpoblación de una determinada especie. Su término equivalente en medicina es epidemia, que son  típicamente reguladoras de densidad como puede ser la sarna sarcóptica (sarcoptes scabiei), por la debilitación de la población por escasez de alimentos , las poblaciones  padecen un descenso radical, que  a veces puede llevar hasta prácticamente la desaparición de dicha especie en ese entorno masificado. Cuando esto pasa, mueren todos los  ejemplares (adultos, crías, hembras preñadas,  etc..Esto puede pasar en los Parques Nacionales si no se legislan de una forma conocedora del equilibrio natural.

La caza bien legislada con un uso equilibrador  sostiene a las poblaciones en un punto idóneo de desarrollo y supervivencia, lo que deja  tras el paso de cada temporada la población se recupere,  puesto que su capacidad de cría ha sido respetada en todo momento, esto genera ingresos para zonas rurales con difícil acceso a otros recursos y mantiene la población sana y en perfecta convivencia con la conservación de la biodiversidad y de las otras especies.

Los animales en un exceso de población terminan muriendo ineludiblemente, la cuestión es o bien practicamos una caza ordenada preservando las especies en unos márgenes poblacionales razonables o bien  la sabia  naturaleza hará esa función de una forma más “natural” pero, más dramática si cabe,  al morir por enfermedades o inanición todos los ejemplares sobrantes.

Pincelando sobre un tema como la biodiversidad, ahora ya hay estudios científicos que avalan el hecho de que una población alcance tan altas densidades tiene unos efectos mortales sobre el ecosistema en el que habita y en todos los elementos que lo conforman. La regeneración de especies vegetales, singularmente las de mayor grado de consumo por parte de esas especies superpobladas puede llegar a esquilmar variedades autóctonas por consumo abusivo de brotes. Aquellas especies animales que compitan por los escasos recursos, recordemos que en la naturaleza todo es escaso, sino no habría equilibrio, se verán seriamente perjudicadas.

Sin entrar a valorar la realidad  de que cada uno pueda decidir de una forma autónoma si quiere o no practicar este deporte de la caza o montería, no es óbice para que las autoridades tomen cartas en el asunto de una forma más eficaz y permita la caza selectiva en los reservas naturales con muchísima más facilidad de acceso, menor precio y menos trabas burocráticas. En cualquier caso Hunting –Go pone a su servicio a nuestro equipo de profesionales para asesorarle en dichos temas y poder agilizar la consecución de dichos permisos en el caso de que sean viables.

Dicho esto, se puede aseverar que la base de toda figura de protección es perpetuar un valor existente. Solo pedimos que el que legisle estos temas tenga un profuso conocimiento de la materia y que pueda entender, desde todos los puntos de vista, la necesidad de tratar este tema con profesionales, biólogos, ambientalistas , científicos…. que podrán dar una conclusión más limpia de lobbies o tendencias políticas que ya conocemos.

Para poder legislar algo, primero hay que conocerlo.

Buena semana amigos¡¡