La Caza en femenino singular

Imagen que contiene interior, ventana, libro

Descripción generada automáticamente

Desde Hunting-Go, tu puesto en cualquier montería a golpe de un clic, hoy queremos dedicar nuestro articulo a nuestras compañeras, madres, hermanas, amigas y mucho más que comparten con nosotros su amor por nuestro deporte de la caza.

Es un hecho, que desde el origen de este deporte,  que viven la caza como una gran pasión la cual no se puede explicar con palabras, poco a poco las mujeres cazadoras reclaman su sitio bien merecido dentro del escalafón, tanto a nivel aficionado como en campeonatos nacionales e internacionales. Ya son épocas muy antiguas donde su rol era el de acompañante y cocinera, a Dios gracias también en nuestro sector todo esto ha cambiado.

Normalmente de casta le viene al galgo y las mujeres suelen ganar su afición desde la infancia donde disfrutaron de grandes momentos en familia, podemos hablar incluso de linajes de cazadoras que vienen heredando su afición de padres y madres a hijas. Y siguen sus huellas en cuanto al respeto a la naturaleza y su conocimiento para  conservarla como se merece puesto que son conscientes que es lo que nos da vida.

Vanessa Barba

No hay nada como los nervios a flor de piel cuando tienes un lance perfecto, esa emoción carece de género y ya hoy día son muchas las mujeres que tienen sus propias jornadas de caza, para conseguir renovar esos sentimientos y sensaciones que vivieron en su infancia donde el momento  se queda grabado en la mente para toda mi vida.

Son ya muchos trofeos ganados por la féminas y son apasionadas en la lucha y muy pacientes en el rececho, damos fe que hemos vivido jornadas donde las que más han disfrutado de la montería  han sido ellas por saber escoger la hora, el lugar y el aguarde perfecto.

Imagen que contiene persona, hierba, exterior, foto

Descripción generada automáticamente

Y claro, tras la jornada de caza son las reinas de la fiesta y el disfrute de  viandas y brebajes, voraces en contar  las aventuras vividas y encantadas de escuchar  las historias de  nuestros mayores durante su vida en esto de la caza. Quizás ese es su mayor éxito saber escuchar y aprender de ellos, de su sabiduría y conocimiento del monte, de esos que sabían respetar todo como se merece.

Y si algún incauto se atreve a decir que las mujeres no se atreven a pasar las noches en el campo, yo les digo desde esta tribuna que en días de luna llena el oído de mi compañera mucho más fino que el mío capaz de escuchar un simple crujido de ramas, nos ha puesto en alerta para el próximo lance. No temen ni al frio ni al calor y disfrutan del rececho desde el principio.

 Nuestra pasión, su pasión,  por la caza  hay que compartirla con nuestras mujeres y amigas  y ellas con nosotros y si algunos de los que nos rodean se les ocurre  pensar que fue un terreno acotado para el hombre……, ni fue y en cualquier caso jamás lo será.

Son muchas además las que ya son profesionales tituladas en  el grado superior de “Gestión Forestal” porque sabemos que pueden aportar mucho a la gestión del bosque desde dentro y conservarlo como se merece. Hay mucha vocación en femenino singular y hoy es ya imposible intentar anclarse en pensamiento atávicos y sin sentido. Debemos potenciar esas vocaciones en nuestras hijas para que además de amantes del deporte de la caza sean profesionales dedicadas a este bonito recurso económico.

Lo que nosotros como padres y madres debemos enseñar a nuestros hijos es a saber respetar y amar la naturaleza como se merece, y convertirnos en sus maestros temporales hasta que nos superen …como es ley de vida.

Nos alegramos mucho  de que hoy día la mujer sea factor fundamental en nuestro deporte de la caza pues ha hecho aún mejor nuestra pasión pudiéndola compartirla con nuestras parejas y familia en igualada de condiciones.

Emprendedoras, proactivas en redes sociales, en medios de comunicación cinegéticos y muy ruidosas en la defensa de nuestra actividad, cuidan  con mimo la forma en que transmiten este noble arte hacia el exterior, hacia el resto de la sociedad.  Entienden y hacen entender.

Así que amigos de Hunting- Go , no duden en gritar a los cuatro vientos de cada una de las reservas de caza de España y del mundo que el mundo cinegético también se escribe en femenino singular con mayúsculas.